Andrey Amador analiza su actuación en el Giro de Italia.

Andrey Amador analiza su actuación en el Giro de Italia.

Andrey Amador ha viajado a Costa Rica, donde será homenajeado a su llegada por su cuarto puesto en el Giro de Italia. Doce días después, el ciclista del Movistar Team analiza su resultado y las claves de su actuación, mira al futuro inmediato y también echa la mirada atrás.

Balance: “No me esperaba este resultado. Sabía que estaba bien pero siempre hay dudas, sobre todo por cómo iba a evolucionar. La verdad es que ahora viéndolo con perspectiva y asimilándolo veo que pude estar en una segunda línea y que fui regular.

Para ser cuarto en el Giro algo hay que tener y es lo que me deja satisfecho; antes creía que lo tenía pero no lo había demostrado, ahora tuve la oportunidad y acompañado de las ganas y la rabia que tenía puede dar la vuelta a la situación –venía de algunos problemas en las clásicas, estaba bien, y se me truncó la evolución-. Esas recompensas son bonitas después de tantos sacrificios y los momentos malos, como los buenos, que tiene el ciclismo”.

El podio: “Aru flaqueó en dos etapas y pensé que se le podía estar haciendo largo; luego nos dimos cuenta que no, que fueron un par de días malos, ya que se recuperó con creces y casi fue el más fuerte. El podio lo tuve muy lejos al final y creo que me correspondía el cuarto puesto que incluso veía peligrar, pero el Giro solo tiene 21 días, no más”. (Risas).

El equipo en el Giro: “Hay un trabajo que no se ve. Estoy muy agradecido a todos. Por ejemplo, el último día casi gracias a Beñat (Intxausti) pude mantener el cuarto puesto… Visconti, Herrada, Lobato, Rubén (Fernández), un corredorazo que en nada va a disputar las grandes…”

Peso: “Sí que he bajado peso, pero nada exagerado, ahora tengo un peso normal. Hay que encontrar el equilibrio peso-potencia sabiendo que no soy un escalador. Es un error pensar que porque bajes peso vas a subir mejor, es algo que vas aprendiendo. A veces he hecho locuras de bajar peso y es mejor buscar ese equilibrio y cuidar detalles y la preparación. En el Giro estaba en 69 kilos. Ahora no pierdo mucho subiendo, pero sé que si bajo a 67 no quiere decir que vaya a estar a la par de los escaladores, puede ser que mejore algo pero puedes perder fuerza y resistencia…”

Un corredor todoterreno: “Para ganar las carreras hay que estar ahí y ser primero, segundo o tercero depende de mil circunstancias. Eso es lo importante, y prepararse. El cuarto puesto en una gran vuelta me da confianza cara a carreras que se pueden adaptar a mí. Ahora bien, sé que en un equipo con Nairo (Quintana) y Alejandro (Valverde) somos trabajadores, y encantados, y como siempre lo he dicho tenemos oportunidades como en el Giro de Italia. Teníamos un abanico de oportunidades y se trata de aprovecharlas, como he hecho yo esta vez”.

Tras el Giro: “Descansé una semana, apenas cogí la bicicleta, aproveché a estar con la familia, y regreso a Costa Rica que la echo de menos. Estaré hasta el 26-27 de junios, tres semanas, para entrenar bien. Tengo alguna actividad de Movistar. Subiré a altura para preparar la segunda parte de la temporada y no perder la concentración y las ganas, que es lo que más tengo.

Me voy a concentrar donde estuve antes del Giro, en Cartago, a 1.800 metros. Antes me iba a más altura, a 2.500, 2.600, y me cansaba, había que subir mucho, y llegaba un poco pasado. Ahora voy un poco más abajo, con la mente más fresca, con menos exigencia, y estoy encantado”.

Próximas carreras: “No hemos hablado nada del programa. Estamos a la espera del próximo calendario. Me gustaría un poco como el año pasado, hay varias carreras de una semana tras el Tour”.

Repercusión en Costa Rica: “Sí he visto que me van a hacer el recibimiento, y después con el presidente, la Asamblea… Es bonito que se le reconozca a uno pero sé que no es nada. Hay que seguir trabajando y esperar dar más motivos a futuro.

Ver la bandera de tu país en la carretera, no solo una, cuatro o cinco, más, de un país tan pequeño como el nuestro, eso es bonito y cuando una lo ve se emociona. Y tener a la familia, a mis hermanos, a mi novia a mi lado en el Giro, fue un conjunto de cosas que me mantenía la motivación por las nubes”.

El primer viaje a España: “Cómo no me voy a acordar, como si fuera ayer: el primer día que vine, mi encuentro con Manolo (Azcona, mánager del Lizarte amateur). Son esas personas que a veces no se ven, que te permiten dar ese primer paso que si no hubiera sido por él, principalmente, no estaría aquí. Para mí fue como un segundo padre en España. Llegué con 19 años, inquieto, con la cabeza medio loca, y él hacía de padre, nos ayudaba a centrarnos. Casi cada día hablo con él y es una persona a la que le debo todo. Lleva el ciclismo en el corazón y sin ningún afán de lucro, en silencio, no se ve, pero su ayuda al ciclismo es grandísima”.

Barcelona (La Garriga), una segunda casa: “Sí, sí, la segunda junto a la de Pamplona. Tengo grandes amigos. Son dos ciudades que las llevo en el corazón. He vivido situaciones diferentes y de las que uno siempre recuerda. Voy a Pamplona y lo conozco como la palma de mi mano, y aquí ya casi. Y estoy muy agradecido por lo bien que la gente me ha recibido y tratado”.

Fuente :© Comunicación Giuseppe Acquadro

(foto © Luis Barbosa)

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