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“El próximo año será diferente y cumpliré mi contrato con Movistar”: Nairo Quintana

El colombiano gastó su último cartucho para destacar en el Tour de Francia y fue 11 en la etapa 16 a 1: 18 del vencedor, el francés Warren Barguil.

El colombiano, que se quedó descolgado al inicio de la ascensión, en esta etapa entre Briançon y el Puerto del Izoard, de 179,5 km, y que sigue 12 en la general, a 13 minutos y 52 segundos, del líder, el británico Chris Froome, prometió que el año que viene “será diferente”, augurando una mejor actuación.

“Sin las piernas que a uno le gustaría tener es imposible conseguir un buen resultado. Aguantamos hasta donde hemos podido. Está claro que no es bueno sentirme como me siento. Es bastante difícil explicar cómo estoy”, afirmó Quintana.

“Solo sé que echamos mucha fuerza y coraje para llegar hasta arriba y que, como decía estos días, el objetivo una vez vimos cómo estábamos era terminar bien, y así será”, añadió.

Ahora, al ciclista boyacense de 27 años, al que pasó factura su esfuerzo en el Tour, solo le queda esperar al año que viene, reconociendo que su apuesta por el doblete Giro-Tour fue arriesgada.

“Sabemos que las cosas no nos han ido bien, y que a la vez lo que íbamos a hacer era bastante arriesgado y no sabíamos cómo iba a salir. Estos son los resultados. El próximo año seguro que será diferente”, concluyó.

FUENTE: NOTICIAS CARACOL

De vender chance en Urrao a disputar con Froome el título del Tour de Francia

En los dos últimos años, el ciclista estuvo por fuera de las grandes competencias por alergias ocasionadas por el clima europeo, sin embargo este año ha dado la sorpresa en el Tour de Francia. Conozca su historia.

Urrao es un pueblo mínimo del suroeste de Antioquia, erguido con sus pocas cuadras y una iglesia amarilla de gran torre en un valle de la cordillera occidental. La iglesia está en el parque principal. La iglesia constituye al pueblo. Sin religión no hay pueblo. Rigoberto Urán era un muchachito flaco y motilado al rape, los pelos monos, la vivacidad de un humorista paisa, y en ese parque vendía chance con su mamá Aracelly; continuaban con el oficio heredado de su padre, que murió en agosto de 2001 cuando salió a montar en bicicleta con unos amigos y los paramilitares lo interceptaron en el camino, le dijeron que necesitaban a un arriero para sacar el ganado robado de una finca, don Rigoberto se negó, lo mataron.

Urrao era un municipio como tantos antioqueños: sus guerrilleros, sus paramilitares, sus campesinos en medio de todo. Después de la muerte de su padre, el pequeño Rigoberto se hizo cargo de ayudarle a su madre, pero era muy mal vendedor de chance y nunca vendió un número ganador, no tenía la malicia del padre, que sabía combinar números, convencer al cliente de que el azar le podía caer encima con varios millones entre las manos.

Meses antes de morir, el padre le enseñó a Urán a montar en bicicleta y le inoculó una disciplina, aunque el muchacho quería ser futbolista, deporte para el que nunca demostró talento, parecía que tuviera dos pies izquierdos: no hacía un gol, se enredaba con sus propias rodillas.

Tres meses después de la muerte del padre, Urán participó en su primera competencia: la prueba contrarreloj de la clásica de Urrao, recorrió tres kilómetros en tres minutos y medio. Cruzó la meta con una pantaloneta maltrecha, con un casco que le daba vueltas sobre su cabeza, con una camiseta que no parecía para un uniforme, que le quedaba grande, con la bicicleta pesada que un tío le había regalado. Ganó. Así fue como pasó Club de Bicicletas de Urrao al club Orgullo Paisa. Así empezó la disciplina: montarse en una bicicleta por horas para intentar llegar primero.

Las pocas veces que Urán ha hablado de su padre, dijo: “Yo inicié a montar en bicicleta en 2001, un tío me regaló la bicicleta, inicié con ropa normal y el sábado había una contrarreloj y le gané a todos con ropa normal y ya iniciaron unos años muy buenos para mí aquí en Colombia, cuatro años. Ganaba casi todas las carreras que competía y ya me dijeron que competir en Europa, con 19 años. Han sido años maravilloso en Europa. Mi papá fue el que me inició en el ciclismo, me dijo que hiciera algo productivo”.

Por esa época Urán hacía recorridos de entrenamientos que dejaban sus músculos molidos y que hoy parecerían un chiste: iba a veredas, a corregimientos y de cuando en vez pedaleaba hasta Concordia o hasta Salgar, montaba máximo 70 kilómetros. Hoy puede hacer 170 kilómetros en un día de entrenamiento sobre la bicicleta, hace 28.000 kilómetros al año.

En Colombia los ciclistas se hacen ciclistas porque querían ser productivos, porque veían en la bicicleta un medio de transporte, un medio de trabajo, nunca una diversión. Los niños asmáticos —como Urán— nunca buscaron la diversión en una bicicleta.

Pablo Arbeláez es periodista, estuvo en todas las grandes competencias europeas de ciclismo escribiendo crónicas para el diario El Colombiano. Es amigo personal de entrenadores, ciclistas, directores de equipos y todos lo consideran generoso y con el ojo de un profeta.

Arbélaez vio, por ejemplo, el futuro de Mariana Pajón y de Fernando Gaviria, también vio el de Rigoberto Urán. “Yo conocí a Urán cuando vendía chance con su mamá en Urrao, a su papá lo asesinaron y él con su mamá se dedicó a sacar adelante su casa. Rigoberto en el pueblo era la combinación de montar en bicicleta y vender chance. Aquí ha habido dos pelaos que han sabido rebuscarse, uno fue Marlón Pérez, que nació en Támesis, y Urán. Marlón se llevó a Urán para Europa. Urán corrió muy poco en Colombia. Yo tengo un recuerdo de Rigoberto, estábamos sentados en el parque de Sabaneta y él acababa de llegar de la Vuelta del Porvenir y de la Juventud y me dio la noticia de que se iba para Europa y apenas tenía 19 años para Europa. A los pocos meses ganó una etapa de la vuelta a Suiza. Tuvo una figuración muy rápida. Si hoy tenemos lo que tenemos, un futuro en el ciclismo, se le debe a Rigoberto, por él volvieron a creer en nosotros. Muchos de los que hoy vemos brillar fueron recomendados de Rigoberto”

Un recorrido muy rápido diría que en 2004 y 2005 ganó la Vuelta del Porvenir de Colombia; que en 2007 ganó la primera etapa de la Bicicleta Vasca, la primera etapa de la Vuelta a Suiza y quedó de segundo en el campeonato colombiano de contrarreloj; que en 2012 se llegó primera en la primera etapa de la Vuelta a Cataluña, obtuvo la clasificación de los jóvenes en el Giro de Italia, fue segundo en el campeonato Olímpico de Ruta y ganó el Giro del Piamonte; en 2013 fue segundo en el Giro de Italia y ganó una etapa, hecho que repitió calcado en 2014; en 2015 ganó el Campeonato de Colombia Contrarreloj y el Gran Premio de Quebec. Y ahora, en 2017, le está disputando de tú a tú el Tour a Chris Froome.

La carrera de Urán en Europa ha sido deslumbrante, como la de pocos. Y sin embargo, él mimo ha dicho: “Uno acostumbrado a vivir acá en Antioquia, a que no le falte nada, y llega uno allá y primero se encuentra con ese clima, y yo llegué en invierno, por eso los primeros años fueron difíciles, mientras uno se adapta. Y ahora cuando termino las carreras, lo que más quiero es regresar a la casa”.

Sucedió que en la tercera carrera que Urán corrió en Bélgica sufrió un accidente difícil: perdió el conocimiento, se fracturó la clavícula. Lo operaron y lo enviaron para donde una familia en Italia. Apenas se podía mover y no sabía nada de italiano, la familia lo recibió como un hijo. Él se llama Beppe —57 años, hoy—, ella se llama Melania —52 años, hoy—, dos fabricantes de maletas a quienes desde entonces se les ha conocido como la familia italiana de Rigoberto Urán y quienes han atendido otras lesiones, como las fracturas de codos y pulso, que lo inhabilitaron para lo cotidiano. Viven en una misma casa, Urán en el primer piso, ellos en el segundo. Lo acompañan a todas las carreras, viajan en carro por el norte de Italia durante los entrenamientos o para hacer entregas de maletas por pedidos.

Pero siempre está su madre, Aracely, que mantiene con el Credo en la boca porque cuando se ha enterado de las caídas de su hijo sabe descomponerse, entrar en preocupaciones que lentamente se deslizan en depresiones. “El día anterior a las competencias suelo hablar con mi familia. Mi mamá me dice ‘hágale con cuidado, con despacio, que no se vaya a caer’”, pero Urán no puede hacerle caso.

Después de las sorpresas en el Giro de Italia y de la medalla Olímpica, Rigoberto Urán se convirtió en una celebridad, en una hacedor de clics en las redes sociales, en una publicación constante. Entonces en los carros empezaron aparecer calcomanías de calaveras rosadas, con las letras “RU” invertidas. Urán se dio cuenta de que el deporte no dura siempre.

“La empresa de Rigo nace hace tres años fruto de una idea que les surgió a Rigo y a Michel —su novia—, por esa época Rigo era un personaje bastante representativo del ciclismo colombiano. La gente quiere mucho a Rigo y se vio una oportunidad de aprovechar su buen nombre y crear una marca para sus seguidores. Que alguien aficionado pudiera encontrar productos, prendas para el ciclismo o prendas urbanas para aficionados. Todo se volvió muy viral porque él empezó a entregar los productos que le pedían. Hace veinte días, antes de viajar a Europa, de nuevo hizo unas entregas en Medellín, en Bogotá y es una forma de agradecerle a la gente la afición, porque para una persona entrar a una página de internet y que llegue el mismo personaje a entregarle su compra, es lo mejor”, dice Juan David Escobar, quien hace todos los contactos con la prensa para Rigoberto, pero sobre todo es su amigo.

Si hay un punto de inicio de ese Rigoberto Urán mediático, divertido, que sabe exponerse en las redes, hacerle chistes a los periodistas, contestar preguntas simples como si estuviera hablando con sus mejores amigos, podría ser este: el Rigoberto vendedor. Su tienda empezó a crecer en Instagram, comentaba cosas como: “Mijo, ya voy a entregar las camisetas”. Años atrás era muy diferente, un reportaje de Noticias Uno en 2005 lo muestra serio, hablando lo justo, lo necesario, tenía 19 años y estaba montado en el papel de adolescente que apenas se libera de la receta para ser un gran adulto.

Con las respuestas a periodistas durante el Tour de Francia 2017 —“Yo que voy a saber, guevón”, “Usted no sabe lo que es nea? Ah, este man sí está muy quedao”— empezó a reconocerse mucho más ese papel de Rigoberto, entonces su Instagram se volvió una cantera: fotos atizando el carbón para asar chorizos, de sus fiambres de fríjoles y chicharrón empacados en coca plástica, sus labores en Urrao moliendo maíz, ayudándole a su abuela a buscar señal para el celular, tocando guitarra con músicos de pueblo, buscando el beso de una niña cuando era una adolescente mientras sus amigos celebraban el final de una carrera. “Rigo es muy espontáneo, muy natural, y eso es lo que le gusta a la gente de él”, dice Escobar.

Así que en este Tour primero fueron las respuestas ingeniosas, muy paisas y luego estuvo la carrera, la seriedad del ciclista, su condición. Sus dos últimos años no habían sido muy buenos y en la prensa había quedado relegado, se creía que ya estaba muy adulto, que ya su carrera estaba jugada. Pero no. “Rigoberto ha tenido unas situaciones de tipo médico con las que ha batallado, y es que las estaciones en Europa le han dado duro, sobre todo por polen de las plantas que tanto prolifera, lo que le termina dando alergias. A él la gente y la prensa no lo han entendido. Alguna vez me dijo que era muy duro para él, por eso le da fiebre, malestar general, mucha congestión. En 2016 corrió un Tour en esas condiciones. Él este año quería cambiar un poco su calendario de competencias y mirar más las clásicas, porque se estaba dando cuenta que le rendían mucho más las competencias de un día. Después de eso Canondale se dio cuenta de que estaba en un buen momento y lo nombraron líder del equipo para el Tour. Vemos que no estaban equivocados”, dice Arbeláez.

Faltaba un día para que viajara a Europa para el Tour y después de muchas llamadas, de muchos contactos, Rigoberto Urán contestó el teléfono. Se disculpó. Dijo: “Hermano, qué pena, es que he estado muy ocupado entrenando. Vos ya te imaginarás cómo es de duro esto. Cuadremos a ver si hablamos de alguna manera desde Francia, aunque va a ser muy duro. Me he estado preparando para la competencia y tengo esperanzas, tengo ilusión”. Eso dijo Rigoberto Urán.

FUENTE: SEMANA

Cómo lograr la proeza de ganar la Quebrantahuesos a los 47 años

La nómina de ganadores y participantes ilustres de la Quebrantahuesos, la marcha cicloturista de mayor renombre en España (y probablemente entre las tres más duras del calendario) es importante: BeldaMikel AzparrenAitor KintanaMiguel IndurainAbraham OlanoEscartínFélix García CasasLuis Pasamontes… Y, de repente, este año, un cicloturista llamado Carlos Caraviasde 47 años aparece el primero en meta, con una escapada deslumbrante de 100 kilómetros en solitario y dejando atrás a un grupo de ilustres participantes. Sorprendente sabiendo lo duro que es.

“Carlos, ponte a rueda que te preparo el sprint”. Las llegadas del Club Ciclista Majadahonda por la vía de servicio a Las Rozas siempre terminaban en sprint a la altura del Colegio Europeo. En el grupo de patas negras de Majadahonda, uno, con cualidades de (muy buen) rodador, pero no de sprinter era consciente que no tenía nada que hacer, así que le ofrecía mi rueda a Carlos y le preparaba los sprints. Yo me divertía lanzándole y Carlos se divertía ganando (habitualmente) en esas circunstancias. Han pasado tres o cuatro años desde aquello, y solo hemos coincidido en algunas marchas desde entonces. Ahora está más delgado y la tez más morena. Se le marcan mucho los pómulos y la cara es angulosa.

Su mujer le animó a montar más en bicicleta

Carlos es propietario y gestiona desde hace años una empresa de instalación de aire acondicionado en Las Rozas y, como a muchas empresas del sector, le afectó la crisis y la cartera de pedidos cayó en picado con la crisis de la construcción. Así que se encontró con poco trabajo y más tiempo libre. Comeduras de coco, despidos, agobios… su mujer le dijo que aprovechara para montar más en bicicleta, que le vendría bien para deshacerse del estrés. Se puso a ello y empezó a hacer salidas entre semana de dos, tres y cuatro horas al mediodía, con gente de Majadahonda, Villanueva de la Cañada, Villalba y los fines de semana a hacer salidas más largas.

El gen competitivo lo tenía desde jovencito cuando disputaba carreras de mountain bike con el equipo Coronas de modo que también retomó la competición en categoría ‘máster 40’ unos años antes. El problema de las carreras máster es que no te dan fondo. Son muy explosivas pero se corren distancias de 80 a 100 km aproximadamente.

Así que Carlos se planteó hacer buenos puestos en las marchas cicloturistas y empezó con una preparación basada en entrenamientos largos los fines de semana. Salidas de 180, 200, hasta 250 km para coger fondo. Su físico ha cambiado de un tiempo a esta parte. Mide 1,84 de estatura y hace cuatro años pesaba 80 kg, con el entrenamiento en tiradas largas su peso normal ahora es de 73 kg, “pero a la Quebrantahuesos fui en 69 kg… Las dos semanas antes de la carrera realmente pasé hambre. Me iba por las noches a la cama con hambre”.

Entrenar 200 kilómetros por la Sierra de Madrid

“Por donde haces salidas tan largas?”, le pregunto sorprendido. “Siempre salgo solo de casa en Majadahonda y suelo ir a los Puertos de Guadarrama, pero si el entrenamiento es largo, de 200 km o más, entonces voy a Villalba, de allí a Soto del Real, Venturada y hacia la zona de la Sierra Pobre, suelo volver por El Berrueco, La Cabrera, Valdemanco, Bustarviejo… terreno muy rompepiernas”. “Ya, ya, pero ¿cuántas horas te lleva un entrenamiento así?”. “Depende, pero un entreno largo, sobre las 7 u 8 horas. Lo que pasa es que se va apuntando gente que hace conmigo tramos de mi recorrido y así se hace más llevadero el entreno”.

Los resultados, los buenos puestos, no se hacen esperar con un entrenamiento tan especifico y tan duro. Magníficas clasificaciones en la Marcha Cicloturistas Desafío de los Puertos de Guadarrama. Clasificado en primer lugar en la Perico Delgado 2016. Primero en Los 10.000 del Soplao, en Cantabria. Casi siempre escapado en solitario. En 2016 hizo el puesto noveno en la clasificación de la Quebrantahuesos. “Fue espectacular, me vi en el grupo de cabeza en Marie Blanque, pero se fueron por delante varios y nunca pude enlazar después”. “¿Y cuál fue la motivación para este año?”. “Yo quería verme disputando al final, ganar es muy complicado, es una lotería, pero realmente lo que me hacía ilusión era llegar en condiciones de disputar la QH al final”

“Y cómo te planteaste la QH este año?”. “Sabía que tenía que llegar al tramo duro de Marie Blanque con un minuto o minuto y medio de ventaja sobre el pelotón porque es lo que pierdo en ese tramo de subida respecto al grupo de cabeza. Si lograba coronar con el grupo de cabeza luego, el resto del recorrido es más o menos manejable para mi”.

La cuestión es que la QH discurrió por otros derroteros distintos a los previstos pro Carlos: “Sí, antes de llegar a Jaca, Mikel Azparren (ganador de varias ediciones de la QH) y Abraham Olano saltaron del grupo de cabeza y yo tuve que esprintar para enlazar con ellos. Luego entraron tres más en el grupo y formamos una grupeta de seis, y empezamos a hacer camino, de modo que llegamos a Marie Blanque escapados. Yo me vi con una sensaciones magníficas y subí poniendo un ritmo fuerte. Se empezaron a descolgar poco a poco y al final me quedé solo”. Carlos se pone lírico: “La verdad es que hacía un día precioso, la luz en Marie Blanque, el cielo azul, el bosque, las sensaciones encima de la bicicleta… Decidí, una vez descolgados todos, seguir hacia adelante yo solo sin mirar atrás”.

Descolgar a Abraham Olano…

Dejar atrás a un Abraham Olano o a un Mikel Azparren en la subida a Marie Blanque… ¿Qué pasa por tu cabeza en esos momentos? “ Lo cierto es que yo iba concentrado en mi ritmo en la sección dura de Marie Blanque (los últimos 4 km). De vez en cuando miraba hacia atrás y veía gente descolgándose, pero mi idea era seguir a ese ritmo, sin cambios bruscos. Pensé que debía estar fuerte si Mikel y Abraham se descolgaban, la verdad. Luego, en el plano que hay desde la bajada de Marie Blanque a Laruns, la moto que me acompañaba me dijo que venían a 45 segundos, y que mejor me dejara coger por ellos y así hacer camino juntos, pero pensé que no iba a regalarles ese tiempo. Estoy acostumbrado a entrenar solo largas distancias, de modo que no me supuso un estrés especial enfrentarme a los 80 km que me quedaban en solitario”.

Carlos relata lo duro que se le hizo el último kilómetro y medio del Portalet. “No hice ninguna parada en ningún avituallamiento a coger comida o bebida y, aunque me dieron una botella de agua y una Coca Cola arriba, en el Portalet, llegué a meta deshidratado y con amagos de calambres”.

Correr a ciegas la parte final

¿Cuándo te ves ganador de la prueba? ¿Al coronar Hoz de Jaca (último puerto a unos 35 km de meta)? Carlos cierra los ojos, piensa. “No me daban referencias en los últimos 40 km de la prueba y realmente no sabía el tiempo que sacaba a los perseguidores, así que corría un poco a ciegas la parte final, sin referencias. Solo me vi ganador al subir la última tachuela a la entrada en Jaca y mirar hacia atrás. No vi a nadie y entonces empecé a disfrutar los últimos 2 km. Uno piensa en la familia, mi mujer, hijos, las horas de entrenamiento en solitario, los sacrificios… Es emocionante. Un sueño cumplido”.

Lo dice con tranquilidad, y con naturalidad, quitándole importancia. Hay un toque de humildad en toda la conversación. Carlos era así hace años, y tiempo y victorias después no ha cambiado en absoluto.

FUENTE: EL CONFIDENCIAL

Froome y Nairo llenan de elogios a Rigoberto Urán

El corredor británico del Sky, Chris Froome, declaró este lunes en la segunda jornada de descanso del Tour de Francia, que el colombiano Rigoberto Urán, cuarto en la general, puede “pelear por el maillot amarillo”, que luce Froome.

“Es uno de los mejores contrarrelojistas, así que creo que Rigoberto está realmente preparado para el podio y para pelear por el maillot amarillo”, indicó Froome, que saca 29 segundos a Urán.

“De cara a Marsella (contrarreloj individual) él es una gran amenaza”, añadió Froome.

“Fue segundo en el Giro de Italia (2013 y 2014) y es capaz de resistir tres semanas a gran nivel”, explicó Froome sobre su rival del Cannondale, que está realizando su mejor Tour de Francia, en el que ya ha ganado una etapa.

“Rigoberto Urán no aparece entre los favoritos porque no cuenta con un equipo que ruede delante controlando la carrera para él”, sentenció Froome, que sí disfruta en cambio de un elenco de corredores a su lado capaces de remolcarle en los momentos de debilidad.

“Urán puede estar en el podio”: Quintana

Por su parte, Nairo Quintana también confía en las posibilidades de su compatriota Rigoberto Urán en el presente Tour y cree puede estar en el podio.

El colombiano del Movistar ya se ha despedido de hacer algo importante en el Tour, siendo undécimo en la general tras la decimoquinta etapa, a 6 minutos y 16 segundos del líder, el británico Chris Froome, mientras que Urán es cuarto a 29 segundos del ‘maillot’ amarillo.

“Creo que si tiene buenas piernas como las que está teniendo, además de una buena estrategia que le pueda favorecer, puede estar en el podio. Es uno de los mas fuertes de los que están ahí. Está muy cerrada la lucha por el podio. Piernas tiene. Luego están las estrategias”, afirmó este lunes Nairo Quintana, en rueda de prensa en Le Puy en Velay, en la jornada de reposo.

Froome lidera con 18 segundos sobre Fabio Aru, mientras que el francés Romain Bardet es tercero a 23 y Urán cuarto a 29.

“Que haya tan pocas diferencias entre los primeros significa la igualdad de casi todos. Hay una igualdad que años atrás no había habido. Otros años había una superioridad de un equipo. Froome no ha sacado las ventajas de otros años. Va a ser un final de Tour muy interesante. Cualquiera de ellos puede pelear por el triunfo”, explicó Nairo.

FUENTE: EL COLOMBIANO

Edwin Ávila está mentalizado en la Vuelta a Colombia

El ciclista ‘cafetero’, Edwin Ávila se mostró muy esperanzado con miras a su participación en la Vuelta Colombia donde indicó que hay varias etapas que favorecen a los pedalistas de su equipo y considera que hay una gran esperanza de conseguir el título ya que se ha preparado intensamente con la ilusión de obtenerlo. Comentó que la escuadra está muy unida y cree que el nivel es maravilloso para obtener el primer lugar en esta prueba.

Comienzos

Ávila comentó que desde hace cuatro años empezó a participar en pruebas de ruta, pero anteriormente estuvo compitiendo en el ciclismo de pista donde logró varios reconocimientos que le permitieron ser galardonado. El pedalista criollo indicó que con el paso de los años ha ganado una experiencia muy importante que le ha permitido destacarse en varios escenarios en el ámbito nacional e internacional en pruebas.

Uno de sus objetivos es el de retornar a la pista y representar a Colombia en los Juegos Olímpicos, considera que se ha preparado de la mejor manera posible con el fin de competir y de triunfar. También cree que los logros que ha obtenido han sido fruto del esfuerzo y la dedicación constante a lo largo de su vida profesional. Cree que va por un buen camino y considera que ha dado pasos agigantados en su vida.

Otra de sus metas está enfocada en competir en el exterior, por lo que ha sembrado un camino que le ha brindado varias alegrías en estas épocas. Además considera que en la Vuelta a Colombia la competencia va a estar muy dura teniendo en cuenta el alto nivel de cada uno de los ciclistas.

FUENTE: HSB

El potente Renault de Fignon aplastó a su exlíder Hinault

Blagnac y Rodez coincidieron en el recorrido del Tour de Francia de 1984, aunque entonces las dos fueron metas. Y en ambas se escenificó el dominio aplastante del Renault-Elf, que dirigía Cyrille Guimard y que culminó con la segunda victoria en los Campos Elíseos de Laurent Fignon.

A finales de 1983, Bernard Hinault planteó un pulso al patrocinador: Guimard o yo. El Tejón tenía aún dos años de contrato, pero Renault apostó por el técnico. Esa temporada, Hinault había ganado la Vuelta a España, con tanto esfuerzo que salió con una tendinitis de rodilla que le impidió disputar el Tour. Su puesto lo ocupó su delfín Fignon, que se coronó en París con 22 años.

Hinault fichó por el equipo La Vie Claire y acudió al Tour de 1984 para retar a su exequipo. La cosa empezó bien: ganó el prólogo en Montreuil-Noisy-le-Sec con tres segundos sobre Fignon. Pero su dominio acabó ahí.

El Renault sacó el rodillo y ganó diez de las 23 etapas. Fignon conquistó cinco: tres en los Alpes y las dos cronos. En las metas de Blagnac y Rodez vencieron sus gregarios Pascal Poisson y Pierre-Henri Menthéour. La colección se completó con los triunfos de Marc Madiot y Pascal Jules, más la contrarreloj por equipos.

El día de Blagnac, Hinault quiso sorprender con un ataque en el llano a más de 50 kilómetros de la llegada. Alcanzó 41 segundos de ventaja, pero el todopoderoso Renault neutralizó el desafío.

En Rodez fue el turno de Pedro Delgado, que atacó en la cota y fue neutralizado en el descenso. “Si en un pequeño ascenso nos estira el cuello de esta forma, ¿qué puede hacer en la alta montaña?”, se preguntó Fignon. Pero Perico se retiró en aquel Tour con una clavícula rota en la bajada del Joux Plane.

Fignon arrolló en aquella edición, que ganó con 10:32 minutos sobre Hinault. La tercera plaza la ocupó otro pujante joven del Renault: Greg LeMond.

FUENTE: AS