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Contador: “Landa tiene difícil el podio por cómo es la crono”

Alberto Contador analizó la contrarreloj de Marsella en la que se decidirá el ganador del Tour. Tras intentarlo en las dos etapas de los Alpes, el pinteño afronta la próxima etapa con tranquilidad aunque añade que “siempre es bueno hacer una crono fuerte para futuros objetivos”. 

El jefe de filas del Trek ha opinado sobre las opciones de Rigoberto Urán de llevarse la victoria final: “Urán siempre ha destacado en la contrarreloj, además, si está ahí es porque va muy fuerte, la bajada tiene un par de curvas peligrosas y te puedes dejar el Tour ahí“. Sobre las opciones de Mikel Landa de entrar entre los tres mejores ha dicho, “me parece difícil que esté en el podio por cómo es la crono”.

Tras las críticas de algunos ciclistas a la organización por programar una etapa tan larga en los últimos días, el madrileño también se ha pronunciado, “un día aburrido para el espectador, jornada muy larga con viento de cara, Sky ha controlado para que no le quitasen la clasificación por equipos”

FUENTE: AS

Boasson Hagen gana la etapa más larga antes de la crono

Edvald Boasson Hagen, un ilustre noruego de 30 años, inscribió su nombre como primer vencedor en la inédita Salon de Provence, que se estrenó como meta del Tour de Francia en la jornada más larga de la edición de 2017, sobre un incoherente recorrido de 222,5 kilómetros, “más otros nueve de neutralizada”, añadió Alberto Contador. Su sentir era generalizado en el castigado pelotón: “Etapas como ésta no van a cambiar nada el resultado de la carrera. Podrían pensar que ha habido días muy duros que han hecho muchos desgastes”. Efectivamente, la 19ª etapa resultó un atracón innecesario a estas alturas de banquete. No hubiera pasado nada con un menú más ligero a dos días de París.

La victoria de Boasson Hagen, que ya logró dos triunfos en 2011, fue lo único destacado de una jornada que no aportó nada extra. Excepto esa última oportunidad para veinte aventureros y para equipos que todavía no habían mojado, como era el caso del Dimension Data. El Movistar español metió ahí a Daniele Bennati, pero su contador sigue a cero. El pelotón, que venía de dos exigentes días consecutivos en los Alpes, se pegó más de cinco horas sobre la bicicleta. Sin sobresaltos. La motivación por neutralizar la escapada fue nula. El Sky de Chris Froome se limitó a encabezar el grupo a un trote digno, pero cómodo. Ni siquiera los velocistas habían anotado esta fecha entre sus prioridades.

El pelotón se movió este viernes por otros estímulos. Especialmente por la disputa al día siguiente de la contrarreloj de Marsella. Aunque tampoco hay que engañarse: sólo una veintena de ciclistas disputará al máximo esos 22 kilómetros decisivos, los que se jueguen algo en la general y los que opten a la victoria de etapa. El resto se dejará llevar.

Entre esa veintena hay tres ciclistas que litigarán por el Tour. Incluso cuatro. Froome ha comprado más papeletas que nadie, casi todas, hasta podemos decir que es virtual campeón desde que salió con el maillot amarillo de los Alpes. Es el mejor contrarrelojista y parte con ventaja. Sin embargo, la diferencia que le separa de Romain Bardet y Rigoberto Urán es mínima: 23 y 29 segundos. El colombiano es un notable especialista contra el crono. Y cualquier pequeño imprevisto puede voltear los pronósticos.

Por eso tampoco se puede descartar que Mikel Landa luche por una plaza en el podio. Sería un justo premio. Lo tiene complicado: está a 1:36 de Froome; a 1:13 de Bardet y a 1:07 de Urán. Ha mejorado en la disciplina, es el vigente subcampeón español, aunque posiblemente no le dé para tanto. También tenemos la pelea por la etapa, claro. ¿Y por qué no Jonathan Castroviejo? España no se ha estrenado este año. Que no decaiga la esperanza.

El Tour, en cualquier caso, llega a su último fin de semana en la situación soñada por cualquier organizador: sin el campeón decidido y con diferencias exiguas,después de un recorrido variado que ha incluido un repertorio por las cinco cadenas montañosas de Francia: los Vosgos, el Jura, los Pirineos, el Macizo Central y los Alpes. Ha sido un trazado atractivo y acertado, hay que admitirlo… Salvo este maratón desproporcionado hacia Salon de Provence. Un lunar que olvidaremos lo antes posible: este sábado en Marsella o el domingo en París.

FUENTE: AS

“Urán será el ciclista sobre el que tendré que estar pendiente en Marsella”: Chris Froome

El líder del Tour de Francia sigue considerando al colombiano como su mayor amenaza en la contrarreloj que define al campeón de la competencia.

“Definitivamente, es todavía probablemente mi mayor amenaza en la contrarreloj de Marsella en el grupo que me sigue en la general”, dijo Froome.

El británico es primero con 23 segundos de ventaja sobre el francés Romain Bardet y 29 respecto a Urán, tras la etapa de montaña de este jueves entre Briançon y el Puerto del Izoard, de 179,5 km.

Bardet, tercero en la etapa, detrás de su compatriota Warren Barguil y el colombiano Darwin Atapuma, entró dos segundos por delante de Urán, sumando además cuatro segundos de bonificación.

Antes de esta etapa 18, Bardet y Urán estaban empatados a 27 segundos de Froome.

Con una etapa llana el sábado, todo se decidirá el sábado en la contrarreloj de Marsella, sobre 22,5 km.

“Urán es el siguiente más fuerte en contrarreloj (después del propio Froome). Está solo a 29 segundos de mí, por lo que imagino que será el ciclista sobre el que tendré que estar pendiente en Marsella”, concluyó Froome.

FUENTE: NOTICIAS CARACOL

De vender chance en Urrao a disputar con Froome el título del Tour de Francia

En los dos últimos años, el ciclista estuvo por fuera de las grandes competencias por alergias ocasionadas por el clima europeo, sin embargo este año ha dado la sorpresa en el Tour de Francia. Conozca su historia.

Urrao es un pueblo mínimo del suroeste de Antioquia, erguido con sus pocas cuadras y una iglesia amarilla de gran torre en un valle de la cordillera occidental. La iglesia está en el parque principal. La iglesia constituye al pueblo. Sin religión no hay pueblo. Rigoberto Urán era un muchachito flaco y motilado al rape, los pelos monos, la vivacidad de un humorista paisa, y en ese parque vendía chance con su mamá Aracelly; continuaban con el oficio heredado de su padre, que murió en agosto de 2001 cuando salió a montar en bicicleta con unos amigos y los paramilitares lo interceptaron en el camino, le dijeron que necesitaban a un arriero para sacar el ganado robado de una finca, don Rigoberto se negó, lo mataron.

Urrao era un municipio como tantos antioqueños: sus guerrilleros, sus paramilitares, sus campesinos en medio de todo. Después de la muerte de su padre, el pequeño Rigoberto se hizo cargo de ayudarle a su madre, pero era muy mal vendedor de chance y nunca vendió un número ganador, no tenía la malicia del padre, que sabía combinar números, convencer al cliente de que el azar le podía caer encima con varios millones entre las manos.

Meses antes de morir, el padre le enseñó a Urán a montar en bicicleta y le inoculó una disciplina, aunque el muchacho quería ser futbolista, deporte para el que nunca demostró talento, parecía que tuviera dos pies izquierdos: no hacía un gol, se enredaba con sus propias rodillas.

Tres meses después de la muerte del padre, Urán participó en su primera competencia: la prueba contrarreloj de la clásica de Urrao, recorrió tres kilómetros en tres minutos y medio. Cruzó la meta con una pantaloneta maltrecha, con un casco que le daba vueltas sobre su cabeza, con una camiseta que no parecía para un uniforme, que le quedaba grande, con la bicicleta pesada que un tío le había regalado. Ganó. Así fue como pasó Club de Bicicletas de Urrao al club Orgullo Paisa. Así empezó la disciplina: montarse en una bicicleta por horas para intentar llegar primero.

Las pocas veces que Urán ha hablado de su padre, dijo: “Yo inicié a montar en bicicleta en 2001, un tío me regaló la bicicleta, inicié con ropa normal y el sábado había una contrarreloj y le gané a todos con ropa normal y ya iniciaron unos años muy buenos para mí aquí en Colombia, cuatro años. Ganaba casi todas las carreras que competía y ya me dijeron que competir en Europa, con 19 años. Han sido años maravilloso en Europa. Mi papá fue el que me inició en el ciclismo, me dijo que hiciera algo productivo”.

Por esa época Urán hacía recorridos de entrenamientos que dejaban sus músculos molidos y que hoy parecerían un chiste: iba a veredas, a corregimientos y de cuando en vez pedaleaba hasta Concordia o hasta Salgar, montaba máximo 70 kilómetros. Hoy puede hacer 170 kilómetros en un día de entrenamiento sobre la bicicleta, hace 28.000 kilómetros al año.

En Colombia los ciclistas se hacen ciclistas porque querían ser productivos, porque veían en la bicicleta un medio de transporte, un medio de trabajo, nunca una diversión. Los niños asmáticos —como Urán— nunca buscaron la diversión en una bicicleta.

Pablo Arbeláez es periodista, estuvo en todas las grandes competencias europeas de ciclismo escribiendo crónicas para el diario El Colombiano. Es amigo personal de entrenadores, ciclistas, directores de equipos y todos lo consideran generoso y con el ojo de un profeta.

Arbélaez vio, por ejemplo, el futuro de Mariana Pajón y de Fernando Gaviria, también vio el de Rigoberto Urán. “Yo conocí a Urán cuando vendía chance con su mamá en Urrao, a su papá lo asesinaron y él con su mamá se dedicó a sacar adelante su casa. Rigoberto en el pueblo era la combinación de montar en bicicleta y vender chance. Aquí ha habido dos pelaos que han sabido rebuscarse, uno fue Marlón Pérez, que nació en Támesis, y Urán. Marlón se llevó a Urán para Europa. Urán corrió muy poco en Colombia. Yo tengo un recuerdo de Rigoberto, estábamos sentados en el parque de Sabaneta y él acababa de llegar de la Vuelta del Porvenir y de la Juventud y me dio la noticia de que se iba para Europa y apenas tenía 19 años para Europa. A los pocos meses ganó una etapa de la vuelta a Suiza. Tuvo una figuración muy rápida. Si hoy tenemos lo que tenemos, un futuro en el ciclismo, se le debe a Rigoberto, por él volvieron a creer en nosotros. Muchos de los que hoy vemos brillar fueron recomendados de Rigoberto”

Un recorrido muy rápido diría que en 2004 y 2005 ganó la Vuelta del Porvenir de Colombia; que en 2007 ganó la primera etapa de la Bicicleta Vasca, la primera etapa de la Vuelta a Suiza y quedó de segundo en el campeonato colombiano de contrarreloj; que en 2012 se llegó primera en la primera etapa de la Vuelta a Cataluña, obtuvo la clasificación de los jóvenes en el Giro de Italia, fue segundo en el campeonato Olímpico de Ruta y ganó el Giro del Piamonte; en 2013 fue segundo en el Giro de Italia y ganó una etapa, hecho que repitió calcado en 2014; en 2015 ganó el Campeonato de Colombia Contrarreloj y el Gran Premio de Quebec. Y ahora, en 2017, le está disputando de tú a tú el Tour a Chris Froome.

La carrera de Urán en Europa ha sido deslumbrante, como la de pocos. Y sin embargo, él mimo ha dicho: “Uno acostumbrado a vivir acá en Antioquia, a que no le falte nada, y llega uno allá y primero se encuentra con ese clima, y yo llegué en invierno, por eso los primeros años fueron difíciles, mientras uno se adapta. Y ahora cuando termino las carreras, lo que más quiero es regresar a la casa”.

Sucedió que en la tercera carrera que Urán corrió en Bélgica sufrió un accidente difícil: perdió el conocimiento, se fracturó la clavícula. Lo operaron y lo enviaron para donde una familia en Italia. Apenas se podía mover y no sabía nada de italiano, la familia lo recibió como un hijo. Él se llama Beppe —57 años, hoy—, ella se llama Melania —52 años, hoy—, dos fabricantes de maletas a quienes desde entonces se les ha conocido como la familia italiana de Rigoberto Urán y quienes han atendido otras lesiones, como las fracturas de codos y pulso, que lo inhabilitaron para lo cotidiano. Viven en una misma casa, Urán en el primer piso, ellos en el segundo. Lo acompañan a todas las carreras, viajan en carro por el norte de Italia durante los entrenamientos o para hacer entregas de maletas por pedidos.

Pero siempre está su madre, Aracely, que mantiene con el Credo en la boca porque cuando se ha enterado de las caídas de su hijo sabe descomponerse, entrar en preocupaciones que lentamente se deslizan en depresiones. “El día anterior a las competencias suelo hablar con mi familia. Mi mamá me dice ‘hágale con cuidado, con despacio, que no se vaya a caer’”, pero Urán no puede hacerle caso.

Después de las sorpresas en el Giro de Italia y de la medalla Olímpica, Rigoberto Urán se convirtió en una celebridad, en una hacedor de clics en las redes sociales, en una publicación constante. Entonces en los carros empezaron aparecer calcomanías de calaveras rosadas, con las letras “RU” invertidas. Urán se dio cuenta de que el deporte no dura siempre.

“La empresa de Rigo nace hace tres años fruto de una idea que les surgió a Rigo y a Michel —su novia—, por esa época Rigo era un personaje bastante representativo del ciclismo colombiano. La gente quiere mucho a Rigo y se vio una oportunidad de aprovechar su buen nombre y crear una marca para sus seguidores. Que alguien aficionado pudiera encontrar productos, prendas para el ciclismo o prendas urbanas para aficionados. Todo se volvió muy viral porque él empezó a entregar los productos que le pedían. Hace veinte días, antes de viajar a Europa, de nuevo hizo unas entregas en Medellín, en Bogotá y es una forma de agradecerle a la gente la afición, porque para una persona entrar a una página de internet y que llegue el mismo personaje a entregarle su compra, es lo mejor”, dice Juan David Escobar, quien hace todos los contactos con la prensa para Rigoberto, pero sobre todo es su amigo.

Si hay un punto de inicio de ese Rigoberto Urán mediático, divertido, que sabe exponerse en las redes, hacerle chistes a los periodistas, contestar preguntas simples como si estuviera hablando con sus mejores amigos, podría ser este: el Rigoberto vendedor. Su tienda empezó a crecer en Instagram, comentaba cosas como: “Mijo, ya voy a entregar las camisetas”. Años atrás era muy diferente, un reportaje de Noticias Uno en 2005 lo muestra serio, hablando lo justo, lo necesario, tenía 19 años y estaba montado en el papel de adolescente que apenas se libera de la receta para ser un gran adulto.

Con las respuestas a periodistas durante el Tour de Francia 2017 —“Yo que voy a saber, guevón”, “Usted no sabe lo que es nea? Ah, este man sí está muy quedao”— empezó a reconocerse mucho más ese papel de Rigoberto, entonces su Instagram se volvió una cantera: fotos atizando el carbón para asar chorizos, de sus fiambres de fríjoles y chicharrón empacados en coca plástica, sus labores en Urrao moliendo maíz, ayudándole a su abuela a buscar señal para el celular, tocando guitarra con músicos de pueblo, buscando el beso de una niña cuando era una adolescente mientras sus amigos celebraban el final de una carrera. “Rigo es muy espontáneo, muy natural, y eso es lo que le gusta a la gente de él”, dice Escobar.

Así que en este Tour primero fueron las respuestas ingeniosas, muy paisas y luego estuvo la carrera, la seriedad del ciclista, su condición. Sus dos últimos años no habían sido muy buenos y en la prensa había quedado relegado, se creía que ya estaba muy adulto, que ya su carrera estaba jugada. Pero no. “Rigoberto ha tenido unas situaciones de tipo médico con las que ha batallado, y es que las estaciones en Europa le han dado duro, sobre todo por polen de las plantas que tanto prolifera, lo que le termina dando alergias. A él la gente y la prensa no lo han entendido. Alguna vez me dijo que era muy duro para él, por eso le da fiebre, malestar general, mucha congestión. En 2016 corrió un Tour en esas condiciones. Él este año quería cambiar un poco su calendario de competencias y mirar más las clásicas, porque se estaba dando cuenta que le rendían mucho más las competencias de un día. Después de eso Canondale se dio cuenta de que estaba en un buen momento y lo nombraron líder del equipo para el Tour. Vemos que no estaban equivocados”, dice Arbeláez.

Faltaba un día para que viajara a Europa para el Tour y después de muchas llamadas, de muchos contactos, Rigoberto Urán contestó el teléfono. Se disculpó. Dijo: “Hermano, qué pena, es que he estado muy ocupado entrenando. Vos ya te imaginarás cómo es de duro esto. Cuadremos a ver si hablamos de alguna manera desde Francia, aunque va a ser muy duro. Me he estado preparando para la competencia y tengo esperanzas, tengo ilusión”. Eso dijo Rigoberto Urán.

FUENTE: SEMANA

Etapón alpino: Contador brilla, Roglic gana y Aru cae del podio

La etapa reina de los Alpes no decepcionó. Fue un etapón. En gran parte por la salsa que volvió a poner Alberto Contador, que probó la hazaña con una escapada a 125 kilómetros de la meta y con un trabajo en cadena del equipo Trek. No lo logró, pero volvió a dejar su sello. Igual que Primoz Roglic, saltador de esquí en sus tiempos mozos, que dio el primer triunfo a Eslovenia en la historia del Tour. Y también Romain Bardet, cuyos insistentes ataques en el Galibier dejaron descolgado a Fabio Aru, que se cae de los puestos del podio, ahora ocupados por Rigoberto Urán y por el francés, empatados a tiempo. En la primera plaza, Chris Froome reluce de amarillo mientras resta otro día al calendario.

Hay ciclistas valientes, indomables, ambiciosos, osados, inconformistas, agresivos, heroicos… No muchos, no crean. Pero los hay, siempre los ha habido. La épica de este deporte la han escrito ellos. Y luego hay otros que prefieren conservar, especular, defender premios secundarios… Son algunos más, por desgracia. Aunque, a la larga, de ellos no se acordará nadie.

A esos primeros pertenece Alberto Contador. No importa que durante este Tour encadene caídas, averías, desfallecimientos o cunetas por el viento. A cada desgracia, Contador ha respondido siempre con un gesto de campeón. Y a los segundos pertenecen otros como Louis Meintjes y Simon Yates, cuyos equipos, el UAE y el Orica, se dedicaron este miércoles a tirar del grupo de Froome para mantener sus noveno y sexto puestos. Esa es la actitud que a cada cual le inspiraron la Croix de Fer, el Telegraphe y el Galibier, colosos donde se han escrito bellas páginas de la historia del ciclismo. Unos se mantendrán en ella con letras doradas. Otros pasarán inadvertidos en puestos de perdedores de alguna clasificación.

Contador atacó a 125 kilómetros, en las primeras rampas de la Croix de Fer. Seguramente estemos ante su último Tour y no quiere irse por la puerta pequeña. No lo va a hacer. Con él se intentó marchar su inseparable Nairo Quintana, pero en este Tour anda para pocos trotes. Se hundió pronto. Contador continuó su cabalgada, con la mirada hacia delante, hacia ese grupo destacado donde rodaban tres compañeros del Trek: Gogl, Pantano y Mollema. Tres ciclistas que hicieron un brillante trabajo en cadena para colocarle en el grupo de cabeza, con casi cinco minutos de ventaja sobre el pelotón del maillot amarillo.

Ya en el Galibier, la alternativa era para el jefe. Todo tuyo, Alberto. Pero había otros pretendientes para esta deslumbrante jornada de los Alpes, claro. Contador se quedó en compañía de Roglic, Atapuma, Pauwels y Frank. Un quinteto de máxima categoría. No iba a ser fácil. No lo fue. Atapuma, por cierto, corre en el UAE. Esos que habían tirado por detrás. A la hora de la verdad, Contador no tuvo tan buenas piernas como sus compañeros de fuga. Y fue alcanzado, justo en la cima, por el grupo de Froome, que coronó a un minuto y medio de Roglic, desatado en la bajada del coloso alpino.

Porque además de la etapa y de las migajas, también estaba en juego el Tour de Francia. Bardet atacó hasta cuatro veces a Froome en la ascensión. Sin contemplaciones. Y en cada uno de esos arreones se vio sufrir a Fabio Aru, que finalmente se descolgó. No fue un buen día para el italiano, que se baja del podio, que ahora han tomado Bardet y Urán, igualados a tiempo: a 27 segundos del maillot amarillo. El Izoard les espera este jueves: penúltimo asalto.

Primoz Roglic, campeón mundial júnior por equipos de saltos de esquí y ganador de una etapa del Giro 2016, se lanzó en un descenso cósmico. Ni las alturas, ni la velocidad, ni las montañas le son ajenas. Y remató la faena con una brillante victoria en Serre Chevalier, esa que Contador buscó con tanto ahínco. Dos valientes. Un vencedor. Por cierto, Yates cedió una plaza en la general (7º) y Meintjes la ganó (8º). Nadie les recordará por ello.

FUENTE: AS

Vicente López Carril: un triunfo de ‘sangre y oro’

Dos de cuatro. La mitad de las veces que el Tour de Francia ha llegado a Serre Chevalier ha ganado un español: Vicente López Carril, en 1974, y Eduardo Chozas, en 1986.

López Carril, gallego de nacimiento y asturiano de adopción, llegó lanzado a aquel Tour de 1974, enfundado en el maillot rojigualda de campeón de España que acababa de conquistar en Mieres. Los colores de la bandera lucieron tanto durante su cabalgada en solitario desde el Galibier, que se subió por la vertiente del Telegraphe, igual que hoy, que Radio Tour repitió varias veces la expresión: “Sangre y oro”.

El AS tituló aquel día ‘Mazazo español’, porque no sólo lució López Carril. A 54 segundos llegó Eddy Merckx, vestido de amarillo, acompañado por Francisco Galdos y Gonzalo Aja. Fue un recital del Kas al que únicamente respondió el belga, que acabaría ganando ese Tour. El asturiano se subió al podio en aquella 11ª etapa y, con una actuación regular (fue segundo en Saint Lary), lo mantuvo hasta París. El último domingo se jugó la segunda plaza de la general con Raymond Poulidor, ya entonces un veterano de 38 años, que le aventajó por 5 segundos.

Aquel tercer puesto fue el único podio de López Carril en una grande, aunque ganó etapas en todas: tres en el Tour, una en la Vuelta y otra en el Giro. Se retiró en 1979. Y poco después, cuando jugaba un partidillo de fútbol con unos amigos en la playa de San Lorenzo, de Gijón, sufrió un corte de digestión que le provocó un derrame cerebral. Murió a los 37 años, el 29 de marzo de 1980.

En mayo, la Vuelta a España acababa una etapa en Gijón, que ganó escapado su hermano Jesús. Había un premio en memoria de Vicente: 50.000 pesetas (300 euros actuales). El pelotón no puso mucho empeño en capturar al fugado.

FUENTE: AS

Tras la etapa 16, Nairo Quintana volvió al top 10 del Tour de Francia

Michael Matthews se quedó con la fracción y se acerca a Kittel en la clasificación por puntos. Rigoberto Urán se mantiene cuarto en la general a 29 segundos del líder, Chris Froome.

La pelea por ser el corredor más rápido del Tour de Francia se mantiene viva. Este martes Michael Matthews se acercó. Ganó el sprint intermedio y la etapa 16. Le descontó puntos en la tabla por la camiseta verde a Marcel Kittel. Materializó un trabajo perfecto de su equipo, el Sunweb y llegó a 344 puntos, ubicándose a tan solo 29 unidades del alemán del equipo Quickstep Floors. Quedan dos etapas para definir esta clasificación. Tras la llegada a Romans-sur-Isére hubo cambios notables en la clasificación general, Mikel Landa ascendió al quinto lugar mientras que Nairo Quintana volvió al top 10. (Aquí, nuestro especial del Tour de Francia)

Chris Froome se mantiene líder y sus perseguidores lo siguen de cerca. Entre los cuatro primeros tan solo hay 29 segundos de diferencia y aún queda por ascender puertos míticos como el Galibier y el Izoard, que seguramente serán fundamentales para los pedalistas que están peleando por vestirse de amarillo en el Tour. La etapa se este martes fue un abrebocas antes de que se inicie la batalla en los Alpes. Fue rápida, marcada por el ritmo del equipo Sunweb, que buscó en todo momento que su corredor Michael Matthews descontara en la clasificación por puntos. Y el trabajo resultó. Dejaron cortado a Marcel Kittel, quien llegó a 16:19 minutos.

Jarlinson Pantano fue el corredor entre los siete colombianos que más sufrió en los últimos kilómetros. El pedalista del Trek sufrió una caída a 15 kilómetros de meta. Se chocó con Axel Domont y terminó en el suelo. Fueron momentos de angustia los que vivió el vallecaucano. A pesar de los dolores, volvió a montarse en la cicla y cruzó la meta. Finalizó a 9:59 minutos del ganador. Sin embargo, fue a tomarse rayos X debido a que terminó con dolores en la mano.

También perdieron tiempo, debido al corte que se produjo en los últimos kilómetros entre el grupo Daniel Martin y el grupo líder, Sergio Luis Henao, Darwin Atapuma, Esteban Chaves y Carlos Betancur. Mientras que Rigoberto Urán y Nairo Quintana finalizaron con el tiempo del ganador. Gracias al tiempo con el que finalizó Nairo y a que Alberto Contador perdió la rueda del grupo líder en los últimos kilómetros. El pedalista colombiano regresó al top-10 de la general. Supera al español, que ahora es undécimo, por 54 segundos. Mientras que el ciclista del Movistar está a 16 segundos del octavo lugar, que lo ocupa el sudafricano Louis Meintjes.

La etapa en teoría iba a ser tranquila, para sprinters y descanso activo para los ‘generales’. Pronto se rompió el pelotón en dos grupos por el impulso del Sunweb, que se propuso destrozar a Kittel para facilitar el triunfo de Matthews y acercarle por el maillot verde. Objetivo cumplido de antemano, pues el alemán perdió contacto con el primer grupo muy pronto, en la Cota de Boussoulet (3ª), y ya hasta meta, donde entró a 16 minutos.

El viento era el temor en la etapa que transcurrió por la Región del Ardeche y desembocó en el Valle del Ródano. Se esperaba a Eólo, y no faltó a la cita. Lo sabía Froome, por eso el Sky la lió a 14 kilómetros de meta, después de que lo intentara el Trek de Contador a 30. “Todo el mundo sabía que los últimos 20 kilómetros había viento lateral y decidimos acelerar para hacer una selección”, dijo “Froomy”.

Pues ese viento, de 30 kms/hora, rompió el grupo en tres grupos. El primero con los hombres del podio, más Landa y Nairo Quintana. En total 30 hombres que volaron hasta Romans-Sur-Isère, localidad donde se fabrican zapatos y cuyos frutales cercanos producen albaricoques de categoría especial. En el segundo se quedó atrapado Dan Martin. El despiste le costó al irlandés 50 segundos y el quinto puesto en la general. Y en el tercero Alberto Contador, perjudicado por un frenazo que le hizo parar, sin llegar a caer, y por la caída de Jarlinson Pantano, compañero de habitación del madrileño.

Así que los 30 principales se marcharon a disputar la etapa. El gigante italiano Daniele Bennati (Movistar), protector del pequeño Quintana intentó el despegue a 2 de meta, pero el Sunweb no estaba dispuesto a estropear la fiesta de Matthews. Y lo atrapó. Después el campeón olímpico belga Van Avermaet quemó la traca, con el mismo resultado.

Cantado el sprint, se desató la locura en una llegada ligeramente elevada.Matthews entró en escena, se lanzó para atrapar al alemán Degenkolb y evitó que Boasson Hagen le hiciera el lío junto a las vallas. No pasó el nórdico. Pasó “Bling” firmando su tercera victoria en el Tour, el doblete de 2017. La decimoséptima etapa entrará de lleno en los Alpes con una jornada vibrante entre La Mure y Serre Chevalier, de 183 kilómetros. Cuatro puertos en el recorrido: el Col D’Ornon (2a), La Croix de Fer (Especial), Le Telegraphe (1a) y Galibier (Especial), con la cima a 28 de meta.

FUENTE: EL ESPECTADOR

Matthews: “Segunda victoria en tres días, es una locura”

Michael Matthews se ha impuesto en un sprint muy competido a Boasson Hagen y Degenkolb. El corredor del Sunweb suma su segunda victoria de etapa en esta edición del Tour de Francia: “Segunda victoria en tres días, es una locura, no soy consciente de lo que significa esto, mañana lo entenderé”.

El australiano explicó en el podium que la estrategia que habían preparado no funcionó, “quería ir en la fuga y cuando no he podido, me han dicho que Kittel iba cortado y hemos decidido trabajar para aumentar las distancias”. Es segundo en la clasificación por el maillot verde y se coloca a 29 puntos del líder, el alemán Marcel Kittel. Preocupado por esto, preguntaba en zona mixta cuántos puntos iba a conseguir por la victoria, “30 o 50”, decía entre risas.

FUENTE: AS

Contador: “No gozo de la libertad de otros para atacar”

Alberto Contador volvió a dejarse tiempo con los grandes favoritos en la llegada a Romans-sur-Isère tras quedarse cortado a 15 kilómetros de la línea de meta. “Ha sido un final muy complicado. Nos ha pillado atrás cuando se ha estirado todo“, ha declarado el madrileño.

“Es verdad que hoy, después de la jornada de descanso, siempre vas un poco torpe. Me hubiera gustado estar delante, pero la situación es diferente por la zona en la que estamos en la general. Estoy a una diferencia muy grande, pero igual no gozo de la libertad de la que gozan otros corredores“, se lamenta.

Contador también quiso quitar hierro a los comentarios de Steven de Jongh en los que hablaba de que esta podría ser su última participación en un Tour: “Al final se dicen cosas sin saber cuál es la situación real. A día de hoy no hay nada cerrado, caben mil posibilidades. El tema esta abierto, pero ahora mismo es hablar por hablar”.

FUENTE: AS

El Sky de Froome caza a Martin y Contador en los abanicos

Michael Matthews encontró petróleo en una de esas etapas calificadas de transición. No hubo tregua en vísperas de los Alpes. El australiano se impuso en la meta y en el sprint especial, para pegar un buen mordisco al maillot verde de Marcel Kittel. En la lucha por el amarillo también hubo trisca. El Sky de Chris Froome provocó abanicos en el último tramo que sorprendieron a tres gallos: Dan Martin y Louis Meintjes perdieron 51 segundos y Alberto Contador se fue a 1:33.

Si usted conectó la televisión cuando restaba una hora o una hora y media de carrera, que suele ser lo habitual en este tipo de recorridos llanos, quizá se extrañó al encontrarse con una situación atípica en el Tour. No rodaba ninguna escapada por delante. Y al frente del pelotón tiraba el Sunweb, que no tiene un velocista puro en sus filas. Todo tenía una explicación, por supuesto.

En el ondulado trazado inicial sí se había formado una fuga, integrada por De Gendt (un clásico), Chavanel, Edet, Degand e Impey. Hago un paréntesis en este último nombre, que tiene su historia. Daryl Impey se convirtió en 2013 en el primer ciclista africano que se enfundaba el maillot amarillo del Tour. Es sudafricano de nacionalidad, natural de Johannesburgo. Y este martes, 18 de julio, se celebraba el Día Internacional de Nelson Mandela. Una fecha muy especial. Justamente hace dos años, el Dimension Data, entonces denominado MTN-Qhubeka, logró la primera victoria de un equipo de ese continente, con el británico Stephen Cummings. Mandela siempre es una motivación extra.

Kittel, el sprinter más laureado de esta edición con cinco victorias, se había quedado cortado en el rápido arranque de la jornada. Eso es lo peor que le podía haber ocurrido a los fugados. Y también al Quick Step, que no tuvo la picardía de dejar escaparse a Matthews. El australiano pelea también por la prenda verde, especialmente en esas jornadas de montaña en las que el alemán se queda en el autobús de cola. Su estrategia es meterse en todas esas escapadas para puntuar en los sprints intermedios. Esta vez ese punto estaba a falta de 40 kilómetros para la meta. Y Matthews no quería desperdiciar la oportunidad. Así que puso a tirar al Sunweb para neutralizar cualquier alegría y cazar su objetivo: otros 20 puntos a la saca.

Hasta ese momento, la mayor noticia de la jornada había sido el abandono por enfermedad del neozelandés George Bennet, uno de los protagonistas de este Tour, que ocupaba la 12ª plaza de la general. Tampoco había tomado la salida otro ilustre, Philippe Gilbert, por gastroenteritis. Otra alerta de la narración en directo era que Alberto Contador se había quedado ligeramente descolgado por una avería, pero se reincorporó pronto.

El Trek de Contador fue el primer equipo que intentó alguna travesura con el viento en el tramo final de la etapa. No logró alterar el corral. Al Sky de Froome le inspiró la idea, puso a Michael Kwiatkowski en cabeza y empezó a meter cuenta. Fue un momento de máxima tensión, que hizo rodar por los suelos a Jarlinson Pantano. Fabio Aru y Romain Bardet sufrieron de lo lindo para mantenerse delante. No lo consiguieron Dan Martin y Meintjes. Ni tampoco Contador, atrapado en su propia telaraña. También sucumbieron los últimos velocistas supervivientes: Greipel y Bouhanni. Un desenlace ideal para Matthews, que logró su segunda victoria y ya acosa a Kittel en la lucha por el verde: está a 29 puntos.

Ahora arriban dos días en los Alpes. Cambio de tercio. Sin pausa. Llega el momento de ganar el Tour. O de no perderlo. Nada menos.

FUENTE: AS