Haimar Zubeldia: "Disfruto como si fuera el último día".

Haimar Zubeldia: "Disfruto como si fuera el último día".

Da la impresión que Haimar Zubeldia tiene hecho un pacto con el diablo. Con 39 años recién cumplidos, los hizo el 1 de marzo, su aspecto físico parece mejor con el paso de las temporadas. Va a afrontar su decimoctava campaña en el mundo profesional y ha perdido la cuenta de las veces que ha corrido la Vuelta al País Vasco. Conoce las carreteras de Euskadi mejor que el pasillo de su casa.

«No sé cuántas veces he participado, doce, trece. Para mí no es una época buena porque siempre he tenido el Tour como objetivo y en abril la preparación suele ir siempre de forma más tranquila», explica. Metódico para entrenar, para programar su temporada, su calendario no sufre variaciones de un año a otro. «Corrí tres días de la Challenge de Mallorca, cinco de la Vuelta a Andalucía y ahora siete de la Volta a Catalunya. Cuando ha hecho malo antes de la Volta cogía el coche y buscaba buen tiempo por Ezcaray, Huesca. No he tenido problemas para entrenar. He tenido que moverme, pero lo he solventado bien».

Los ciclistas se han convertido en expertos en meteorología a la búsqueda del buen tiempo, lo que les permite no perder días de trabajo. Una vez finalizada la Vuelta al País Vasco correrá en California, Dauphiné y luego el Tour. «Después de California me concentraré en altura. Hemos encontrado un lugar en el que se puede entrenar y dormir a altitud que nos viene muy bien para poder prepararnos».

Haimar cubrió el año pasado una temporada en la que tuvo de todo, «desde un virus en el estómago en el Tour de Francia, que me impidió correr la Clásica de San Sebastián, hasta una primera parte de la Vuelta a España con malas sensaciones que, por fortuna, cambiaron en la segunda mitad. El problema del virus que tuve es que te debilita. Si no haces deporte, no te das cuenta».

La metodología de Haimar le lleva a clavar también los inviernos temporada tras temporada, tanto de descanso como de inicio de los entrenamientos. «He podido hacer un buen invierno, con una base importante de entrenamiento. Estuvimos concentrados con el equipo diez días en Calpe, luego quince con la familia en Canarias. En diciembre sólo estuve una semana en casa. Y luego, en enero, nos metimos dieciocho días en Mallorca».

El paso de los años ha hecho que cambie su forma de entrenar. «Hago más horas de calidad, es decir menos kilómetros, pero los cubro con más intensidad. No me he puesto enfermo, lo que me ha permitido mantener un ritmo constante. Ha habido días en los que entrenaba dos veces, una por la mañana en el velódromo de tres horas y media, y luego por la tarde hacía rodillo. Lo he llevado sin contratiempos y eso es importante».

Sobre su futuro, Haimar se ha blindado y dice que «disfruto de cada día como si fuese el último que voy a correr. En mi cabeza bulle la idea de seguir una temporada más, pero quiero ver cómo estoy en agosto. Tengo que hablar con el equipo y ver si habrá hueco ya que se producirán cambios. Estoy tranquilo, viviendo el día a día».

Estar siempre delante

Eso sí, deja claro que «tampoco quiero pensar que sea el último. Si tiene que llegar lo afrontaré y me imagino que lo sabré con tiempo de antelación. No he tenido una bajada de forma. Con el paso del tiempo te cuesta más cogerla, pero la coges. Como entreno en los mismos sitios siempre he batido alguno de los récords que tenía en subida, por lo que mal no estoy», comenta.

Andar en bicicleta es lo que más le gusta, «salvo tener que salir de casa y dejar a la familia. Los días fuera de casa, cuando son más de quince, es lo que peor llevo». La Vuelta al País Vasco 2016 no tiene secretos para él. Discurre por muchos de sus lugares de entrenamiento. «Va a ser una carrera de estar siempre delante, desde el primer día en Markina. Han quitado la etapa de Vitoria, que era la única tranquila que había. Será una carrera de eliminación en la que se verá desde el primer día quién no va a ganarla».

Analizando etapa por etapa observa que «en la primera, en Markina, toda la sucesión de puertos que hay la harán complicada. El repecho de Amurrio (Garrastatxu) obligará estar muy bien colocados a los que vayan a disputar la general. Es una llegada explosiva, buena para Purito, pero las diferencias serán mínimas. Para mí, la Vuelta al País Vasco no se decidirá hasta la contrarreloj de Arrate. Si llueve influirá más la bajada, que es complicada, que la subida. Es una crono corta y tampoco se harán grandes diferencias entre los primeros».

Sobre la subida de esa crono dice que es «de potencia y entre los que disputen la vuelta no habrá muchas diferencias. Entre los gallos no se marcarán muchos segundos. La bajada puede marcar más. La llegada a Orio es también para estar muy atentos. La que termina en Arrate nunca acaba de romper un grupo amplio. Para mí, el tiempo que haga influirá mucho. Veremos grupitos de corredores todos los días, por eso digo que será una prueba de eliminación». Que la carrera esté viva hasta la última etapa lo ve positivo «sobre todo para los aficionados puesto que habrá emoción hasta el último momento. Si la crono estuviese antes, la prueba quedaría decidida antes la última etapa».

Fuente © Vuelta al País Vasco

(foto © Luis Barbosa)

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