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“A ver si por fin el cuerpo me deja ser ciclista”

Beñat Intxausti ha sufrido un calvario en estos dos últimos años. Un dato lo dice casi todo: entre 2016 y 2017 solo ha vivido 18 días de competición. Tras dejar Movistar en 2015, inició su primer curso en el Sky con un podio (3º) en la general de la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Después, la mononucleosis se cebó con su organismo, yendo y viniendo durante 20 meses. Ahora que, por fin, el virus parece haberle abandonado, el muxikarra repone fuerzas con la esperanza de que en 2018 vuelva la normalidad. “A ver si por fin el cuerpo me deja ser ciclista”, comentaba, en una entrevista al portal zikloland.com.

Si malo fue 2016, con solo 15 días de competición, peor ha sido este 2017 que se acerca a su fin, en el que solo se ha puesto un dorsal en tres ocasiones. Lo hizo en julio en la Clásica de San Sebastián, en la que tuvo que abandonar. Y hace poco más de un mes, en el Tour de Guangxi, en el que puso pie a tierra en la segunda etapa. “Era sobre todo para saber cómo estábamos. Estoy descansando en casa desde que estuve en China y me encuentro bien. Ahora voy a hacer un parón de un mes y medio, para ver si en diciembre puedo empezar en condiciones”, asegura.

Con toda la lógica, vistos los precedentes, Intxausti va con pies de plomo: “Analíticamente, el virus ya ha pasado y está todo correcto. Ahora bien, a veces, hay cosas que no se pueden ver y el cuerpo está mal. El año pasado, parecía que iba todo bien, pero volví a recaer, me salió otra vez el virus”.

El vizcaíno confía en que “desconectando completamente fuera de temporada”, la cosa cambie: “Aunque no haya estado compitiendo, he estado entrenando, con una fatiga mental importante, un poco de estrés también…”.

El Sky se ha mostrado muy comprensivo con el problema de Intxausti y ha prorrogado su contrato por un año. “Se lo agradezco enormemente. No tengo palabras. Voy a darlo todo en la carretera en cuanto pueda”, asegura Beñat.

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