
Ni Chris Horner, tres meses más joven, seguirá la rueda de Davide Rebellin, quien con sus 46 cumplidos el 9 de agosto pasado, piensa competir al menos uno más en la categoría Continental, tercera división ciclista en la que ha militado frecuentemente los años posteriores a su positivo por EPO CERA en los Juegos Olímpicos Pekín 2008. Adiós medalla de plata y adiós lujos.
Este año ha ganado tres carreras asiáticas con el Kuwait-Cartucho.es, conjunto que ha dejado de pagar nóminas con lamentable frecuencia. Para 2018 se ha alistado en el belga Natura4Ever-Sovac. Es la ilusión, dice, de seguir ganando y de enseñar a los jóvenes. No sabe, no puede, no quiere parar.
Hace 25 años firmó un contrato profesional con una de las grandes formaciones de la época, el GB-MG, donde corrían Chioccioli, vencedor del Giro 1991, Cipollini, Baldato, Ballerini o Tchmil. Polti, FDJ, Liquigas, Geroslteiner y Diquigiovanni fueron sus siguientes equipos antes de la sanción; después, Miche, Meridiana, CCC y Kuwait.
Su vida ciclista está trufada de hechos novelescos. Crujió doblemente en los Juegos Olímpicos, aunque en Barcelona 92 compartiera habitación con el campeón Casartelli. Para los de Atenas no lo convocó Ballerini e intentó ir al Mundial 2004 como argentino. Y en Pekín se le acabó el lujo. Que no el ciclismo.
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