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Van Avermaet ya no tiene piedras en la mochila

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Su eclosión ha llegado tarde, superados los 30. Cuando parecía que no iba a terminar de despertar, Greg Van Avermaet (Lokeren, 1985) se ha convertido este año, tras un 2016 también fastuoso, en el mejor ciclista del mundo.

No lo dice él sino el prestigioso ranking UCI que le encumbra, gracias a su intrincado sistema de puntuación, en la primera posición del listado por delante incluso de Chris Froome, todavía ganador de Tour y Vuelta.

Su primavera fue de película. Resultó así gracias a su talento natural, al apoyo de un equipo fantástico y, como cuenta en la entrevista publicada este miércoles en MARCA, a su convencimiento mental. Ahí puede residir la clave de un ciclista que había ganado cosas y apuntaba maneras, pero nunca se había erigido como el gran ‘monstruo de la primavera’. Hasta siete triunfos ha acumulado este curso el belga, que el año pasado ya mostró su gran nivel llevándose el oro de los Juegos de Río y abrochándose el maillot amarillo del Tour en una calurosa tarde de julio.

El rey del ‘Infierno del Norte’, a quien le gustaría recuperar aquel maillot de líder de la Copa del Mundo con el que recuerda a corredores como Zabel o Van Petegem, admite que su cabeza ahora funciona mejor que nunca. Quizá el adiós de Tom Boonen y la marcha de Philippe Gilbert a Quick Step hayan favorecido la tranquilidad de un corredor empeñado en incendiar el liderazgo de Peter Sagan, su más incómodo rival. Al eslovaco parece que los triunfos le llegan de manera natural mientras Greg debe esculpirlos con mimo.

Con todo, su 2017 ha resultado mágico. Tan sólo ‘tropezó’ con la piedra en aquella jornada en Flandes en la que su compatriota Gilbert rememoró sus mejores tardes gracias, en parte, a una inoportuna caída provocada por Sagan. El oro de Río, predicho por un adivino cuando era portero de balonmano, le parece su mejor victoria, pero no olvidará jamás su particular entrada en el velódromo el día que lograba un triunfo monumental.

El rey de las piedras

Como ha quedado demostrado en la reunión con los medios de Denia, Van Avermaet es, con permiso de Porte, el gran líder del BMC. Los focos que atrae así lo demuestran. También sus resultados, deseados por cualquier clasicómano. El belga sabe que será muy complicado reeditar lo realizado este año, pero desde ya se conjura para volver a reinar en la primavera y vestir, al menos durante un día, el maillot amarillo de una ‘Grande Boucle’ donde desea más triunfos de los cosechados esta campaña.

MARCA

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