
Santiago López salió el miércoles, como todos los días, a practicar. Se puso su uniforme, calzó las zapatillas y cogió su bicicleta rumbo a Mondoñedo, pero no terminó el entrenamiento, pues según los testimonios de la familia, una tractomula lo atropelló y acabó son su vida y con la ilusión de correr un Tour de Francia e igualar las gestas de sus ídolos.
‘Quesito’, como lo llamaban, venía de regreso a Soacha. Ya había terminado su práctica e iba, como siempre, feliz de haber cumplido la tarea. En cercanías al peaje de Mondoñedo, iba a buena velocidad, llegó a los reductores de velocidad y la rueda delantera patinó, Santiago perdió el control de la bicicleta y, de acuerdo a los relatos de su familia, se cayó, con tan mala fortuna que el conductor de la tractomula no frenó a tiempo y lo embistió.
Santiago tenía 15 años. Su entrenador era Jorge Peña, pertenecía al club San Benito, que orienta el exciclista Efraín Rico. Este año había adquirido la licencia de ciclista, la misma que había estrenado en carreras pequeñas de la categoría prejuvenil en Cajicá, Soacha, Funza y en el barrio Fontibón de Bogotá. Vivía en una humilde casa con Nelly, su mamá, y Juan Pablo, su hermano de 22 años.
Santiago López era escalador, admiraba a los hermanos Yates (Adam y Simon), este último quien el domingo pasado se coronó campeón de la Vuelta a España. Nairo Quintana también era uno de sus ídolos, así como el español Alberto Contador.
Pero López no vivía del ciclismo ni para el ciclismo. ‘Quesito’ estudiaba octavo grado en el colegio Siloé, sin embargo, las bielas y los pedales eran lo suyo, pero el destino lo impidió. “Era un niño callado, amoroso, noble, pero siempre estaba feliz. Se estaba preparando porque este domingo iba a correr en Fontibón, pero no pudo”, contó Mireya Garzón, una familia muy cercana, quien se convirtió en la portavoz de la familia, porque Nelly no podía hablar.
En marzo pasado, a Santiago y a su familia le tocó hacer una rifa, porque le robaron la bicicleta. Con talonario en mano se fue al velódromo Primero de Mayo de Bogotá, allí donde frecuentemente realizaba entrenamientos con los demás integrantes de su club.
“Lo conocí así, porque me ofreció una boleta y se la compré. Era uno de los niños que montaba en bicicleta con el sueño de llegar y ganar en Europa, pero es triste lo que ha pasado”, le dijo a EL TIEMPO Roberto el ‘Oso’ Sánchez, quien tenía referenciado a Santiago porque lo veía a menudo en el velódromo.
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