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Un ciclista perdonó al conductor que casi lo mata en la localidad de Ilfracombe, Inglaterra

Jean-Pierre De Villiers, ciclista aficionado de 39 años, estaba corriendo la Land’s End to John O’Groats Challenge, una prueba cicloturista que recorre la isla de Gran Bretaña de punta a punta. Su intención de recaudar dinero para una organización que ayuda a los afectados por cáncer cerebral, pero acabó tirado en una cuneta con varios huesos rotos y heridas por todo el cuerpo.

La culpa de ese desenlace fue de Stephen Evans, el conductor que le arrolló cuando conducía borracho en las inmediaciones de la localidad de Ilfracombe en Inglaterra. Evans se internó en el carril contrario y se llevó por delante a De Villiers y su bici. El resultado fueron dos piernas rotas y dos semanas en cuidados intensivos en las que se llegó a temer por su vida.

Evans pagará cara su irresponsabilidad. Un juzgado le ha sentenciado a dos años y medio de prisión. Es la cuarta vez que daba positivo en el test de alcoholemia. De Villiers, por su parte, no guarda ningún rencor y afirmó públicamente durante el juicio que ha decidido sacar el lado bueno de lo que ocurrió: “Pasé unas siete semanas en el hospital. Tengo clavos y placas de titanio en mis piernas, más clavos en el brazo y unas 50 cicatrices por todo el cuerpo. No me importa. Estoy feliz de estar vivo. Es una pena saber que tengo tanto metal en el cuerpo, pero mi naturaleza es ser positivo. Prefiero pensar que es guay”.

“He pasado mucho tiempo trabajando en el perdón al conductor, en aceptar lo que pasó y rendirme a la evidencia de que quizá nunca sea el atleta que fui y que tendré problemas en mis últimos años de vida. Pero estoy usando las herramientas que tengo para afrontar los problemas mentales que esto me causa”, añadió. Su elección, evitar que esto “rompa” su vida.