
Cuando parecía que el triplete de la primera jornada era motivo suficiente. Cuando parecía que habiendo realizado esa ‘obra de arte’ nada se podría igualar. Jumbo-Visma repitió. En otro ‘aspecto’, los siempre esperados abanicos que dejaron una segunda etapa memorable de la París-Niza 2022. Orléans coronó a Fabio Jakobsen, el mejor del reducido grupo que entró en meta. Aunque el ganador claro es el de color amarillo y bandera de los Países Bajos.
No había conectado la televisión y la carrera venía rota y nerviosa. Todos lo conocían antes de salir, y la tensión marcó todo. Van Aert, por ejemplo, probó el asfalto. Pero su equipo quiso ser protagonista. Con la colaboración de los mejores en estas lides, un Quick Step siempre protagonista. A más de 70 de meta cazaron una fuga con dos protagonistas del primer día, Gougeard y Holmes, a los que se había unido Philippe Gilbert. Solo comprobaron ‘la que se les venía encima’.
Porque Jumbo abrió gas. Van Aert, Roglic y Laporte, en cabeza. Un movimiento en el que no entró Maximilian Schachmann, dos veces campeón, y en el que utilizaron su instinto Nairo Quintana o Adam Yates. Además de hombres rápidos de la talla de Jakobsen, Molano o Pedersen. Como damnificados también terminaron quedando Joao Almeida, Brandon McNulty, Guillaume Martin, Bauke Mollema o Girmay en una diferencia que se mantenía en los dos minutos.
La pelea entre los grupos viviría diferentes fases. Por un lado, un segundo grupo conectó y por otro, Cofidis apretó para saber si metía a su jefe de filas de vuelta entre los mejores. Jumbo-Visma controlaba con inteligencia, esperando a que la carrera girase y volviese a entrar en una zona con gran incidencia del viento.
No fue así, porque Jumbo decidió ‘levantar’ el pie tras el esprint intermedio que se llevó Laporte escoltado por Van Aert. Pero tomaron el control, y se mostró con una tremenda ‘performance’ del galo a 13 de meta. Había movimientos y en primera persona los secó. Además, Roglic pasó al relevo. Casi nada al aparato.
Fuente: MARCA





