Ciclismo

Debate: ¿Acierta Froome escogiendo Giro-Tour?

Si hay un ciclista en todo el pelotón que pueda hacer el doblete Giro-Tour, ese es, sin duda, Chris Froome. El británico ha confirmado que es su gran objetivo para 2018 y, por talento, cualidades y equipo, su reto es alcanzable. No hay ciclista más completo. Sumando los kilómetros contra el crono y los de montaña, nadie está a su altura. Dumoulin podría ser el que más se le acerca en ello, pero el holandés todavía no tiene otra cosa que el del Sky sí tiene: experiencia.

Si a todo ello le sumas un equipo que no tiene rival, con escuderos de la envergadura de Geraint Thomas, Diego Rosa, Wouter Poels, Michal Kwiatkowski, Sergio Henao, David de la Cruz, David López, Moscon, Elissonde… El mejor ejército al mando del mejor comandante. “Es capaz de ganar el Giro y es normal que intente el doblete”, dijo Contador, uno de los últimos en intentarlo, además de Nairo Quintana. Ni el español ni el colombiano pudieron, pero el británico tiene mejor escolta para esta misión.

Y, además, no sería la primera vez que gana dos grandes vueltas en una misma temporada. Este 2017, sin ir más lejos, logró ganar el Tour de Francia y la Vuelta a España, estando incluso más fuerte en la ronda de nuestro país pese a las dudas que podían generase al principio tras venir de una ‘Grande Boucle’. Con 33 años le llegará el mayor reto de su carrera: ganar tres grandes consecutivas (tras la Vuelta 2017), entrar en el club de los que tienen el doblete Giro-Tour (Coppi, Anquetil, Merckx, Hinault, Roche, Indurain y Pantani, el último en lograrlo hace 20 años) y convertirse también en el primer inglés en toda la historia que gana la ronda italiana. Enorme objetivo para un ciclista de la misma talla.

Froome anunció este miércoles lo que algunos no terminaban de creerse: en 2018 hará Giro y Tour. Un doblete al alcance de muy pocos. Es cierto que, como dice mi compañero Enrique, si alguien puede lograr un reto de estas características hoy en día ése es el líder del Sky. Pero también existen muchos motivos por los que dudar de esa decisión.

El primero está en la hemeroteca. Los dos últimos grandes campeones que intentaron esta gesta terminaron claudicando. Probó fortuna Alberto Contador en 2015 y lo acabó pagando en el Tour (5º), mientras que Nairo Quintana hizo lo propio este mismo año y el resultado es conocido por todos. Su fiasco en el Tour, donde llegó fundido, le costó situarse en el centro de la duda. Los números de Froome en el país transalpino, aunque en unas condiciones muy diferentes e injustamente sacadas a colación en este momento, tampoco invitan al optimismo (36º en 2009 y abandono en 2010). La historia también recuerda que su equipo, el Sky, siempre ha sufrido en esta carrera que hasta la fecha no ha logrado conquistar ninguno de sus ciclistas.

Está claro que, de cara al aficionado, la presencia de Froome en Italia es un auténtico lujo. Significa la guinda para un Giro de Italia que todavía anhela tener en su carrera a Tom Dumoulin para ofrecer al espectador ese gran duelo que tanto está esperando tras el éxito del holandés en la última ‘Corsa Rosa’. A falta de confirmación oficial de otros grandes rivales, ‘Froomy’ tendrá que enfrentarse a una cuesta dura tanto en lo físico como en lo mental al encarar cuatro grandes consecutivas.

Otro factor de riesgo para el inglés es que su presencia en Italia podría poner en juego una nueva victoria en el Tour de Francia, donde está a una conquista de alcanzar al selecto ‘club de los 5’. Quizá algunos hubieran entendido que Chris buscase este reto en 2019, una vez conquistado su quinta ‘Grande Bouclé’, pero hacerlo durante 2018 podría implicar quedarse sin rosa ni amarillo. Froome, pese a las victorias de 2017, no ha logrado mostrar una diferencia aplastante como para pensar en una gesta tan grande en este particular doblete. Es cierto que tampoco nadie había logrado hasta ahora el Tour-Vuelta por ese orden, pero este Giro-Tour es un doblete realmente diferente por los rivales, por las circunstancias y por la fatiga acumulada. Froome ha podido equivocarse fruto de su ambición por ganar la grande que le queda de una manera tan complicada. No creo que el dinero que dicen que le ofrecen haya declinado la balanza. Eso sí, su exceso de ambición puede terminar pasándole factura.

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