
Esta información fue suministrada por este viernes la Unión Ciclista Internacional (UCI), quien además dijo este procedimiento se efectuó como parte de las estrategias que se ejecutan para la lucha contra el fraude tecnológico, siendo este una de sus prioridades.
La montura de Froome, quien conquistó asimismo dos etapas, fue controlada por medio de una cámara portátil de rayos X. Su bicicleta fue examinada al término de la 19ª etapa, ganada por el líder del Sky después de un ataque a 80 kilómetros de meta. Otro británico protagonista de el pasado Giro, Simon Yates, que perdió sus opciones a la maglia rosa ese mismo día, vio cómo su bicicleta pasó 11 controles.
En total, los comisarios de la UCI controlaron las bicicletas de 58 corredores por medio de rayos X, y efectuaron asimismo 1.440 controles con ayuda de aparatos magnéticos. “No se detectó nada anormal”, explicó la UCI.
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Estos últimos son utilizados al inicio de cada etapa, mientras que el sistema de rayos X entra en funcionamiento a la llegada a meta, especificó el organismo rector del ciclismo mundial. La UCI puede también recurrir a cámaras térmicas, como hizo en el Tour de Francia de 2016. “Queremos demostrar que nuestros corredores no usan motor.
El objetivo es demostrar (…) que todo el mundo pelea con las mismas armas”, había explicado en marzo el nuevo presidente de la UCI, el francés David Lappartient. El aparato de rayos X, del que la UCI sólo posee una unidad, fue estrenado en una gran vuelta en el pasado Giro. Antes había sido utilizado en clásicas de la primavera, como el Tour de Flandes, la Flecha Valona, la Lieja-Bastoña-Lieja o la París-Roubaix.
Hay que destacar que, se registró un primer caso probado de bicicleta ayudada por un motor escondido se dio en enero de 2016 en los Mundiales de ciclocrós, por el que la belga Femke Van recibió una suspensión de seis años por la UCI.
Fuente: www.eltiempo.com





