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Team Sky: en la cuerda floja

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La desvalorizada respetabilidad del equipo británico y la mala imagen que proyecta comienzan a ser incómodas para sus dueños y el ciclismo mundial en general. Su fortaleza y superioridad deportiva están opacadas por el escándalo de su estrella, Chris Froome.

Los triunfos más célebres del equipo ciclístico Sky desde 2011 van de la mano de escándalos repetidos, investigaciones oficiales por abuso de las exenciones terapéuticas y denuncias de casos de dopaje, valores fisiológicos extraños en varios de sus corredores, deficiencias convenientes en los registros médicos, efectos nocivos para el ciclismo británico, antagonismo de su dirección y hasta actitudes racistas de alguno de sus pedalistas.

Entre el 7 de octubre de 2016, cuando se confirmó la investigación de la Agencia Antidopaje del Reino Unido (UKAD) contra el equipo Sky, por las acusaciones de malos manejos y el misterioso paquete médico para Bradley Wiggins en 2011 en la Dauphiné Liberé, y el 15 de noviembre pasado, cuando el proceso terminó sin culpables, Sky acaparó negativamente la atención ciclística.

En ese período, Chris Froome ganó por cuarta vez el Tour de Francia y luego la Vuelta a España —donde se registró el positivo por excesiva dosis de Salbutamol— y fue medalla de bronce en la prueba contrarreloj del Mundial de Ciclismo en Bergen (Noruega).

A juicio de la directora de la UKAD, Nicole Sapstead, las revelaciones fueron “traumáticas” e “inaceptables” y mostraban una crisis del ciclismo británico, que llegó hasta audiencias en el Comité de Cultura, Medios y Deporte del Parlamento, en diciembre de 2016.

El director de Sky, Sir Dave Brailsford, capoteó el temporal confirmando el paquete para Wiggins, pero señalando que el médico del ciclismo británico y simultáneamente de la escuadra, Richard Freeman, le dijo que era Fluimucil. Sin embargo, Freeman se excusó de declarar ante el comité, aduciendo estar enfermo, y Sky no dio pruebas porque no había registros médicos de Wiggins debido a que, según dijo, estaban en el computador personal del médico Freeman, que “convenientemente” desapareció robado en 2014.

Las explicaciones de Sky fueron consideradas “muy decepcionantes” por el comité parlamentario. Freeman confirmaría luego los hechos en una declaración escrita en marzo de 2017, disculpándose además por no haber seguido los protocolos médicos. Luego, el 19 de octubre, renunció a su puesto y un mes después el escándalo concluyó por falta de pruebas, excepto la comprobación del desorden organizativo de Sky y las deficiencias en sus registros médicos.

Si lo que había en el paquete era Triamcinolona, prohibida en la competencia sin una exención terapéutica, o el descongestionante legal Fluimucil, será siempre el gran misterio. La Agencia Antidopaje británica reconoce en su declaración final que es probable que nunca se sepa.

Sin embargo, en enero de este año, Sapstead acusó a la Federación Británica de Ciclismo de haber “obstaculizado y potencialmente comprometido” la investigación del famoso paquete médico por no haber informado a tiempo del caso, carecer de registros y no tener una clara definición de su personal, que en períodos considerables trabajaba para el equipo Sky y British Cycling simultáneamente.

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